Entonces, creemos que estamos construyendo una sofisticada herramienta, pero en realidad estamos desviando esfuerzos, creando confusión y haciendo que unas funcionalidades limiten o interfieran con otras.
Una navaja multiuso está bien para un indigente, un boy scout impúber o un Robinson Crusoe sin pasta. Pero nunca veremos a un maestro jamonero cortando un pata negra con una multiuso, ni a un técnico de la NASA poniendo un tornillo al Columbia. Cada especialista necesitará una herramienta especializada, para poder alcanzar la excelencia en su trabajo.
Así que pensemos más en el usuario y en sus objetivos, y menos en lucirnos nosotros mismos.
La mayoría de las veces menos es más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario