¿Cuántas veces habremos oído a un informático quejarse de que “el usuario/cliente no sabe ni lo que quiere”? Pero, ¡calamidad! ¿Qué esperabas? ¿que haga él tu trabajo? A lo mejor también quieres que el usuario desarrolle la aplicación.
Lo primero que tiene que hacer un informático ante un nuevo proyecto es identificar las necesidades del usuario. Pero no esperes que te las cuente él, ¡identificarlas es parte de tu trabajo como informático!
Él ya está haciendo las cosas lo mejor que sabe o puede, pero sabe que tú puedes ayudarle y por eso te ha llamado.
Entiéndelo, ponte en su lugar, piensa en cómo lo harías tú si fueras él. Identifica sus problemas y alinéate con él, con sus motivaciones. Para ello tienes que utilizar el 90% de tus neuronas. Inevitablemente utilizarás el otro 10% para ir avanzando posibles soluciones técnicas, pero todavía no es el momento. Ahora sólo tienes que concentrarte en lo que necesita. Y no hablo sólo de lo que te cuente, también tienes que ser capaz de entender lo que calla; sus motivaciones ocultas; el nivel de importancia que le da a cada posible aspecto del proyecto: quizás el diseño, quizás la seguridad, quizás el rendimiento…
Para eso tienes que ganártelo. Háblale en positivo, no uses palabras como “problema”, “grave”, etc… Tiene que percibir lo importante que es para ti ayudarle. Y para que él así lo perciba, lo mejor es que realmente así lo sientas tú, que realmente para ti sea importante entenderlo y ayudarle.
El fruto de esta primera entrevista debería recogerse en un breve párrafo titulado “Necesidades de usuario” y que será el pegamento de los requisitos, servirá para contextualizarlos, para comprenderlos mejor y para que ningún miembro del equipo de proyecto pierda la perspectiva y el objetivo final de su trabajo. Este breve apartado de los requisitos tiene que ir un poco más allá de la descripción del sistema que se va construir: el origen del proyecto, el entorno del sistema a desarrollar, cómo se va a usar, los objetivos que se pretende alcanzar, porqué se decidió este sistema y no otro...
Las necesidades de usuario deberían grabarse a fuego en la piel de la frente de cada informático del equipo de proyecto, para que pudieran leerlas cada mañana al mirarse al espejo durante todo el ciclo de vida del proyecto.
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